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Sobre la actividad solar y las tormentas geomagnéticas

El Sol es una estrella, la más cercana a la Tierra y, como tal, sus escalas de tiempo son muy grandes. Su edad se calcula en 4.5 mil millones de

años. Sin embargo, en el Sol ocurren fenómenos en escalas de tiempo muy pequeñas, por ejemplo, del orden de horas, e incluso algunos

fenómenos ocurren en tiempos de unos cuantos minutos. En los días en torno al 10 de mayo, el Sol ha emitido varias Eyecciones de Masa

Coronal (CMEs, por las siglas en inglés de Coronal Mass Ejection). Una CME es un fenómeno en el que el Sol expulsa grandes cantidades de

plasma hacia el medio interplanetario. En este viaje de dicho plasma también acarrea consigo campo magnético.

 

Las CMEs tienen su origen en la corona solar y las que se dirigen hacia la Tierra pueden provocar una tormenta geomagnética, la cual es la

respuesta de la magnetósfera terrestre a la interacción de estas eyecciones de plasma con el campo magnético de la Tierra. El plasma de una

CME interactúa con el campo magnético de la Tierra y puede producir variaciones en la magnetósfera, las cuales pueden ser leves o muy

grandes. Para describir el nivel de actividad de la magnetósfera, se han definido varios índices, como el Dst y el Kp. El índice KP puede tener

valores de 1 a 9, siendo el valor más alto para tormentas geomagnéticas muy intensas. Cabe mencionar, que hay cinco posibles valores (G1 a

G5) relacionados con los valores del índice Kp alcanzado, e indica la frecuencia promedio con que aparecen en cada ciclo solar.

 

De acuerdo con la oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos se registró

una tormenta geomagnética de categoría G5 cuyo índice Kp es de 8.3. Es una tormenta muy intensa que se produjo debido a la actividad en

una región activa (RA), clasificada por la NOAA como AR3664 (Figura 1), en la cual se observa un grupo de manchas que tiene el tamaño de

16 veces el diámetro de la Tierra. En dicha RA se produjo una serie de ráfagas solares de moderadas a fuertes asociadas con CMEs. Debido a

esto, se espera mayor actividad de esta región activa en días próximos. La última vez que se registró una tormenta de esta intensidad en este

siglo fue en octubre 2003.

 

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Figura 1. Región Activa (AR3664). Cortesía: NOAA, Space Weather Prediction Center.

 

Estos eventos pueden tener consecuencias de gran alcance e incluso afectar a todo el ambiente interplanetario del sistema solar. Pueden

causar diversos impactos en la Tierra, el más espectacular de ellos es la aparición de auroras (boreales en el Polo Norte y australes en el Polo

Sur) y perturbaciones en las radiocomunicaciones, los sistemas de navegación y las redes eléctricas. La importancia de las condiciones de

este grupo de manchas solares es que tiene mucha similitud con un grupo de manchas que se observó en 1859 y que produjo el conocido

como evento Carrington, el cual provocó el colapso de la tecnología disponible en la época, por ejemplo, los sistemas de telégrafos sufrieron

fallas masivas en algunos países.

 

Aunque existe la pequeña posibilidad de que esto ocurra, es conveniente no alarmarse mucho, ya que hasta el momento el monitoreo de este

grupo de manchas ha permitido identificar que sus variaciones en el tiempo son moderadas. Lo que sí se puede decir, con seguridad, es que

tendremos la ocurrencia de auroras en varias latitudes (Figura 2). Sin embargo, nuestra tecnología espacial es más sensible, un claro ejemplo

sucedió en febrero 2022 que la empresa Starlink sufrió la perdida de 40 satélites debido a un proceso eruptivo del Sol.

 

Figura 2. Predicción de la ocurrencia de auroras debido a la tormenta geomagnética registrada el 10 de mayo de 2024 en Norte América.