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Tehuacán merece futuro

Hoy en día, el ser joven en Tehuacán tiene muchas aristas desde tener sueños grandes en una ciudad que con el paso del tiempo se ha quedado corta.

Es querer estudiar, emprender, trabajar, crecer, pero te encuentras con pocas oportunidades,
espacios limitados y gobiernos que muchas veces no entienden lo que estamos
viviendo.
Durante años, hemos visto cómo los problemas cotidianos se repiten

sin soluciones de fondo: calles en mal estado, servicios públicos deficientes,

inseguridad creciente, falta de oportunidades para las y los jóvenes,

abandono de espacios públicos y una economía local que avanza con dificultad.

No se trata de señalar culpables, sino de
reconocer que lo que se ha hecho no ha sido suficiente; Tehuacán

no puede seguir siendo un lugar del que la gente quiera irse.

Debe ser un lugar al que den ganas de quedarse.
Siempre he creído que la crítica es necesaria cuando se busca construir.

Porque callar ante lo que no funciona es ser cómplice del estancamiento.

Y hoy, las y los jóvenes no queremos discursos reciclados ni promesas que se repiten

cada elección.

Queremos decisiones valientes y proyectos que piensen en el largo plazo.
Si, queremos ser parte de la solución, no solo espectadores.
El futuro no se improvisa.

Se construye con proyectos claros, con gobiernos abiertos
y que saben a lo que van.

Todo país pero principalmente los municipios requieren
una estrategia de desarrollo que piense en las próximas generaciones,

no solo en el próximo periodo de gobierno.

Con Tehuacán y los 216 municipios restantes tienen que apostar por la innovación, el emprendimiento, el cuidado del medio ambiente y la recuperación del tejido social.

La alternativa está en poner a las personas al centro, escuchar a los barrios,

a las colonias, a las juntas auxiliares, a las juventudes, a las mujeres, a quienes trabajan
todos los días para sacar adelante a sus familias.

Está en impulsar una economía local fuerte, apoyar al comercio, al campo,

a la industria y al turismo, generando empleos dignos y bien remunerados.

Tehuacán tiene con qué.

Tiene talento, tiene cultura, tiene historia y tiene una
ciudadanía comprometida. Lo que falta es un proyecto común, un rumbo claro y una
nueva forma de hacer las cosas.
Hoy más que nunca, necesitamos creer que un mejor Tehuacán es posible. Pero
creer no basta: hay que actuar. Porque el futuro no se hereda, se construye.

Y Tehuacán merece uno mejor en donde a la ciudadania se le incluya, motive y
represente.