Como un gran investigador, un brillante físico y matemático y un extraordinario y generoso ser humano. Así recuerdan maestros, exalumnos, colegas y amigos al Dr. Francisco Javier de la Hidalga Wade, científico del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE) que falleció el pasado 19 de junio en la ciudad de Puebla a los 55 años de edad.
Gran físico y matemático, el Dr. Javier de la Hidalga se destacó desde sus años como estudiante de la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la UAP (ahora BUAP). También desde muy joven impartió clases, de ahí que muchas generaciones de egresados de Electrónica lo recuerden con cariño, admiración y respeto.
El Dr. Luis Hernández, investigador de la Coordinación de Electrónica del INAOE, comenta sobre quien fue primer su maestro y después colega y amigo: “Como colega era una persona muy amable y dedicada. En 1995 fue mi profesor de propedéutico y desde entonces nos hicimos muy amigos. Era atento, en cualquier problema te apoyaba. Siempre estaba al pendiente de sus alumnos. Era exigente, pero cuidaba mucho a sus alumnos. Él hizo un doctorado mixto del INAOE en la Simon Fraser en Canadá, donde también hizo el posdoctorado. De su asesor, el Dr. Jamal Deen, terminó siendo amigo y compadre. Publicaron mucho, fue de los primeros en investigar la rama de criogenia en el INAOE, trabajó en este campo asesorado por el Dr. Edmundo Gutiérrez, quien también fue su director de tesis”.
Agrega que el fuerte del Dr. Javier de la Hidalga era la Física teórica y además era muy buen matemático: “Cuando yo era estudiante de Electrónica en la UAP, donde él estudió antes que yo, circulaba un libro de ejercicios muy difíciles y las respuestas a los ejercicios eran de Francisco Javier de la Hidalga. Era tan productivo, publicó tanto que, desde el 2000 que se incorporó como investigador al INAOE nunca dejó de pertenecer al SNI. Era muy trabajador, incluso durante las vacaciones siempre estaba en el INAOE, hasta en 24 y 25 de diciembre”.
Por su parte, el Dr. Edmundo Antonio Gutiérrez Domínguez, Director General del INAOE, comenta: “Javier fue un estudiante doctoral dedicado y proactivo que realizó su trabajo experimental y teórico sobre Electrónica Criogénica de manera muy efectiva. Parte de su trabajo doctoral quedó registrado en el capítulo 5 del libro Low Temperature Electronics, Physics, Devices, Circuits, and Applications, que es actualmente usado como libro de texto en diversas universidades de todo el mundo. Como investigador, colega y como persona deja un recuerdo imborrable en INAOE”.
El Dr. Pedro Rosales, investigador de Electrónica del INAOE, también conoció al Dr. Javier de la Hidalga siendo estudiante de propedéutico, cuando se inició una amistad que duró años: “Era muy inteligente, responsable, siempre usaba el sentido común, casi nunca se enojaba y eso lo hacía pensar racionalmente. Era un gran ser humano, siempre dispuesto a ayudar a todo el mundo bajo cualquier circunstancia. Era además una persona culta, se daba tiempo para todo: para divertirse, investigar, leer. Desafortunadamente se nos fue muy joven, tenía mucho que dar todavía. Es la persona más brillante que he conocido, capaz de solucionar cualquier problema experimental o teórico”.
Relata que tanto él como el Dr. De la Hidalga nacieron en el centro de Puebla, “yo en la 6 Poniente 514 y él en la 3 Sur entre Reforma y la 3. Uno de mis amigos vivía cerca de ahí e íbamos a una tienda a jugar futbolito. Cuando lo conocí me dijo que él, también, iba a jugar futbolito ahí, así que es probable que alguna vez coincidiéramos de niños. Él era tan brillante que en aquella época de Electrónica de la UAP muy pocos salían en cuatro años y medio y él fue uno de ellos, todo el mundo hablaba del Wade, de un güerito. En el propedéutico me dio Teoría Electromagnética. Era muy alegre, a todo le encontraba gracia y chiste. Es una gran pérdida para todos. Definitivamente no nos dijo adiós, sino sólo un nos vemos pronto”.
Finalmente, el Dr. Alfonso Torres Jacome, quien fue maestro del Dr. Javier de la Hidalga, refiere: “Era brillante, su tópico de interés fue caracterización de dispositivos y modelado. Se volvió un experto en criogenia, siempre cooperaba con todos. La gran mayoría de los estudiantes tiene un buen recuerdo de él. Le gustaba mucho dar Física de Semiconductores, participaba con nosotros dirigiendo o codirigiendo tesis y también en los proyectos. Fue amable, con un sentido del humor que todo el mundo le envidiaba. Era un amigo leal, honesto, siempre apoyó a todos, tenía muchos compadres porque la gente se le acercaba para pedírselo. Siempre estaba para todos”.
Y para concluir recuerda la anécdota, que es casi una leyenda entre los estudiantes: “Yo lo conocí cuando yo regresé de Albuquerque, le di clases, fue mi alumno. Cuando presentó su examen de maestría, no sé por qué él no quiso hacer presentación y el día del examen se paró frente al jurado y simplemente les preguntó que qué dudas tenían. Ellos le dijeron que tenía que hacer una presentación sobre su tesis y él dijo no, a mí me dijeron que tenía que hacer una defensa, ustedes pregunten, yo me defiendo. Le pidieron que se fuera a preparar una presentación y después regresara. Su muerte fue una sorpresa, estábamos codirigiendo una tesis sobre resonadores acústicos, era un tema al cual no se dedicaba. Fue un shock”.








