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Desarrollan proyecto semilla de agricultura agroecológica fotovoltaica para comunidades rurales en la Sierra Nevada de Puebla

Santa María Tonantzintla, Puebla, a 25 de agosto. Construir procesos

de intercambio de saberes, prácticas y conocimientos

agro-culturales, tradicionales y científicos para la

investigación participativa y co-creación de tecnología

agro-fotovoltaica mexicana es el objetivo de un proyecto

de los Programas Nacionales Estratégicos (PRONACES)

del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt)

en el que participan grupos comunitarios, centros de

investigación transdisciplinarios, empresas locales y una

agencia del gobierno del Estado de Puebla.

Este proyecto, que se encuentra en su primera etapa,

busca que las comunidades rurales en donde se instrumente

participen en la co-creación de tecnología fotovoltaica

adaptada a las necesidades complejas y particulares de la

realidad rural mexicana, reduciendo la dependencia de

tecnología desarrollada para otros contextos.

            En entrevista, el Dr. Ismael Cosme Bolaños,

investigador de la Coordinación de Óptica – Cátedra Conacyt

del Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica

(INAOE), y líder del proyecto, informó que se está desarrollando

la etapa semilla, y ya se prepara la propuesta de las siguientes

etapas junto con los grupos rurales a través de sus asambleas

comunitarias. Informó que de ser aprobadas las siguientes

etapas el proyecto tendrá una duración de tres años.

“No solamente se busca generar energía para la agricultura,

sino también crear una sinergia entre la agroecología y las

celdas solares. Se trata de cultivar debajo de los módulos,

ya que usualmente estos dos campos compiten por el

terreno en el cual o se genera energía o se producen alimentos.

Recientemente en otros países se comenzaron a investigar

estos sistemas y se ha reportado que se puede incrementar

la producción total (energía + biomasa) en un solo

sistema agro fotovoltaico en comparación con dos

sistemas independientes de energía fotovoltaica y agricultura.

Y aunque eso es una ventaja, lo realmente prometedor para

el contexto rural es que está surgiendo evidencia de que estos

sistemas complejos son más resilientes al cambio climático y

sorprendentemente podrían ser extremadamente compatibles

con sistemas agroecológicos, produciendo alimentos más

nutritivos debido a que se genera un equilibrio entre los

módulos, el uso eficiente del agua, un mayor aprovechamiento

de la energía solar para el manejo agroecológico de los cultivos,

el suelo y de todo el agroecosistema.”

En este proyecto participan, además del INAOE, el CINVESTAV,

la Dra. Irene  Perea, Jefa del Laboratorio de Botánica,

los grupos comunitarios de trabajo agrocultural y agroecológico

“Tierra de Volcanes”  y “Xalitzintla por la Tierra”,

Tulasi.mx, una plataforma que bajo principios del

comercio justo en Cholula se dedica a distribuir

productos agrícolas, y TEGACI SA de CV, empresa local

de Tonantzintla interesada en incursionar en el campo de

la energía fotovoltaica. También se cuenta con la participación

de la Agencia de Energía del Estado de Puebla, que dará

seguimiento a la perspectiva de sustentabilidad e igualdad

sustantiva, siendo el enlace con instituciones, secretarías y

dependencias del Gobierno del Estado para el diseño de

políticas públicas en el ámbito energético contextualizadas en el proyecto.

El investigador del INAOE refiere que el proyecto tiene un

potencial enorme de incidencia en el marco de los

PRONACES porque contribuye de manera importante en

tres ejes prioritarios: soberanía alimentaria, energía y

cambio climático y sistemas socio ecológicos y sustentabilidad.

 “Es una gran oportunidad ya que tuvimos la fortuna de

coincidir con Víctor Salinas Salazar, representante de

“Tierra de Volcanes Agrocultural” en Tianguismanalco,

quienes hacen un trabajo extraordinario promoviendo la

agricultura agroecológica y orgánica en las comunidades

en Puebla, ellos son nuestros guías en el conocimiento

agrícola y de la tierra”, sostiene.

Por su parte participantes del grupo agrocultural

“Xalitzintla por la tierra” destacan: “Nuestro grupo comunitario

está luchando por un proceso de transición de fertilizantes

químicos a abonos cien por ciento orgánicos para fortalecer

la nutrición y la cultura de los mismos pobladores,

queremos resaltar los trabajos ancestrales” – Emanuel de

Aquino. Por otra parte, Urbano de Aquino comenta:

“Estamos rescatando frutas, semillas nativas y sus colores

que se están perdiendo, nos vendieron la idea de que al

tener un producto híbrido y con fertilizantes vamos a sacar

mejor cosecha, cuando la realidad es otra”. Adicionalmente

Juan García Agustín resalta: “Nuestro grupo trabaja

para conservar los suelos, el agua temporal y ahora junto

al INAOE, estamos haciendo conciencia del uso de la energía”

Finalmente, Belinda García Sevilla comenta: “Xalitzintla

por la tierra también se enfoca en talleres para mujeres

y niños de la comunidad, para nosotros que somos las

nuevas generaciones, este conocimiento que tenemos

nos ayuda para que podamos estudiar algo más sobre

nuestro campo en el futuro”. En esta dirección,

el proyecto incluye la iniciativa sociocultural “Sihuatl”

(Mujer) que busca desde la visión de las ciencias sociales

rescatar la parte cultural de las comunidades poniendo

un énfasis particular en visibilizar el aporte de las mujeres

para sostener una red alimentaria y visibilizar posibles

problemáticas que surjan, entre ellas su relación con

la energía” refieren las desarrolladoras de la iniciativa.

El Dr. Ismael Cosme agregó que para el proyecto se montarán

parcelas fotovoltaicas para probar diferentes tipos de

tecnología de módulos: “Algunos de los paneles serán

de los que se usan en aplicaciones generales, y otros

paneles tendrán nuestra tecnología INAOE que desarrollaremos

exclusivamente para el contexto. Se busca que estos

modelos de parcelas tengan una diseminación activa a

través del grupo Tierra de Volcanes, que cuenta con

experiencia en la promoción de modelos agroecológicos

sustentables en la Sierra Nevada y el Valle de Atlixco”, subrayó.

Finalmente, expresó que este proyecto está pensado

para romper modelos tradicionales sobre producción

de energía: “La visión del comité Conacyt de transición

energética, y que compartimos, es que la energía es un

derecho universal y esta tecnología podría contribuir a

que eso sea realidad, principalmente en las comunidades

rurales. Se tiene la idea errónea de que la transición

energética sólo es sustituir la energía eléctrica producida

por petróleo a energía renovable. Sin embargo, el contexto

es más complejo, las energías renovables no son perfectas

y se siguen repitiendo vicios de los modelos centralizados

que resultan perjudiciales para las comunidades.

La transición energética debe ser justa, la parte tecnológica

es necesaria pero no es suficiente, debe existir un enfoque

transdiciplinario que involucre a todos los actores de la

sociedad para que la transición brinde una democratización

energética real y tenga beneficios sociales tangibles

para las comunidades”.